Separadores de hidrocarburos y fosas sépticas para naves: instalados y con vertido autorizado

Proyectamos, dirigimos la obra y tramitamos la autorización de vertido. Un solo responsable, desde la visita a la nave hasta el expediente presentado.

Separadores de hidrocarburos y fosas sépticas para naves: patio de nave con canal de drenaje y arqueta terminada

Separador de hidrocarburos en tu nave: sin autorización de vertido, no estás legalizado

Un taller de polígono tiene el separador enterrado desde hace dos años. Lo puso el proveedor, funciona y nadie lo ha vuelto a tocar. Al revisar la licencia de actividad, el ayuntamiento pide la autorización de vertido. Nadie la tramitó.

El equipo no es el permiso. Puedes tener la arqueta instalada, con su certificado de fábrica, y seguir vertiendo sin título que te habilite. Si viertes a cauce, ría o mar, el texto refundido de la Ley de Aguas prohíbe hacerlo sin autorización previa, y el Reglamento del Dominio Público Hidráulico desarrolla las condiciones de esa autorización. Si viertes al colector del polígono, el permiso lo da el titular de la red y lo fija su ordenanza. En los dos casos el título va antes del vertido.

Dentro de seis meses el expediente seguirá abierto y la licencia sin cerrar. Esto no se arregla solo con el tiempo.

Ya tienes el separador de hidrocarburos puesto: cuándo es obligatorio legalizarlo y qué pasa si no

Hay que legalizarlo siempre que tu actividad genere aguas con líquidos ligeros y las viertas a la red, a un cauce, a la ría o al mar. Quién te autoriza lo decide el destino del vertido, no la marca del equipo.

La normativa del separador de hidrocarburos depende de tu actividad y de tu vertido. Estas son las actividades donde suele plantearse:

  • Talleres de reparación y chapa
  • Lavaderos de vehículos y zonas de baldeo
  • Aparcamientos cubiertos y explanadas de maniobra
  • Estaciones de servicio y repostaje interno
  • Industria con aceites, taladrinas o combustibles

Si viertes a colector municipal, las condiciones las pone el titular de la red: tu ayuntamiento o el consorcio de aguas de tu comarca (en Bizkaia, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia). Si viertes a cauce, ría o mar, te autoriza el organismo de cuenca: la confederación hidrográfica que te corresponda, o URA en el País Vasco. Ese trámite lo desarrollamos en la autorización de vertido.

Antes hay que saber qué sale por cada tubo. Si en tu nave pluviales y fecales van mezcladas, primero se ordena la red de saneamiento. Sin eso, cerrar la licencia de actividad se complica. Sin título, lo primero que llega es un requerimiento con plazo, y seguir vertiendo te expone a sanción del organismo que autoriza. Tener el separador de hidrocarburos obligatorio por tu actividad no es tenerlo legalizado.

Separador de hidrocarburos clase I o clase II, fosa séptica o depósito: lo decide adónde viertas y quién lo autoriza

¿Cómo saber qué tipo de separador de hidrocarburos necesitas? Mira el punto de vertido, no el catálogo. La clase la fija adónde va el agua y quién firma la autorización.

La UNE-EN 858 es la norma técnica de los separadores de líquidos ligeros y los reparte en clase I y clase II, según lo limpia que sale el agua. No es una ley. Lo que obliga es tu autorización de vertido o la ordenanza municipal: ahí está el límite que tienes que cumplir.

Vertido a cauce, ría o mar: los límites suelen ser más exigentes y lo habitual es plantear clase I con arqueta de toma de muestras. Vertido a colector: el titular de la red fija lo que admite y a veces basta clase II. Mismo taller, dos equipos posibles.

La fosa séptica es otra cosa. La UNE-EN 12566 cubre fosas prefabricadas y plantas de hasta 50 habitantes equivalentes, y trata aguas fecales: aseos y vestuarios de la nave. Las aguas de proceso, con aceites o detergentes, no entran ahí.

Y el depósito enterrado cubre otra necesidad: acumular, no depurar. Reserva de incendios, pluviales recogidas o un efluente a la espera del gestor. Cada uno tiene su cálculo y su trámite.

Si no sabes cuál te toca, la respuesta sale de dos datos: caudal punta y punto de vertido. Cuéntanos adónde vierte tu nave y te decimos qué equipo y qué autorización te corresponden.

Instalación del separador de hidrocarburos: de la excavación a la autorización de vertido

  • Visita y cálculo del caudal. Vamos a la nave, vemos adónde vierte cada tubo, calculamos el caudal punta y, si ya hay equipo puesto, comprobamos si vale para autorizar.
  • Proyecto y solicitud del vertido. Redactamos y firmamos el proyecto, elegimos clase y volumen, y presentamos la solicitud ante quien autoriza tu punto de vertido.
  • Excavación, solera y montaje. Dirigimos la obra enterrada: apertura, foso, solera de hormigón, colocación del equipo, arqueta de muestras y conexión a la red.
  • Puesta en marcha y expediente. Llenamos, probamos, entregamos documentación y plan de mantenimiento, y seguimos el expediente hasta que la administración lo cierra.

Instalar un separador de hidrocarburos, una fosa séptica o un depósito enterrado en tu nave: qué te entregamos

¿Qué te queda en la mano cuando terminamos? Proyecto firmado, obra dirigida y vertido autorizado, sea un separador, una fosa o un depósito enterrado en nave industrial. Hoy te lo venden tres proveedores distintos.

Calculamos el caudal y dimensionamos la arqueta separadora de hidrocarburos que pide tu actividad. Firmamos el proyecto, así la administración tiene a quién preguntar y tú dejas de hacer de intermediario entre gremios.

La obra enterrada la dirigimos nosotros: excavación, foso, solera, arqueta de toma de muestras y conexión. Igual para un separador que para una fosa séptica en nave industrial ya en funcionamiento.

Y cerramos el papel: solicitud de vertido, puesta en marcha y plan de mantenimiento por escrito. Un interlocutor y una factura. Pídenos la visita a la nave y te decimos exactamente qué te falta.

Qué entregamos Ante quién queda registrado Qué hace variar el plazo
Proyecto firmado y dimensionado del equipo Ayuntamiento, dentro del expediente de licencia de actividad Si hay que medir caudales reales o basta con la superficie que drena
Obra civil enterrada: excavación, foso, solera, arqueta y conexión Dirección de obra, con certificado final de la instalación El terreno, la profundidad, el nivel freático y si hay que abrir solera con la nave en uso
Solicitud y tramitación de la autorización de vertido Organismo de cuenca o titular de la red de saneamiento Adónde viertas y los requerimientos que devuelva la administración
Puesta en marcha y plan de mantenimiento por escrito Documentación de la instalación y registro de autocontrol El equipo instalado y las analíticas que fije la propia autorización

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Ni el fabricante del separador de hidrocarburos ni la empresa de vaciado te firman el proyecto: nosotros sí

El fabricante te vende el equipo. La empresa de vaciado te retira los lodos cuando la llamas. Ninguno de los dos firma un proyecto ni presenta una solicitud de vertido. Ese hueco deja el expediente abierto.

Nosotros proyectamos y firmamos. El proyecto lo suscribe un ingeniero industrial colegiado nº 5046 del COIIB, bajo la razón social Ingeniería DHR S.L., y esa firma es la que esperan ver el ayuntamiento y el organismo que autoriza tu vertido.

Dirigimos la obra y coordinamos a los industriales que excavan y montan, con tu nave en funcionamiento. Y tramitamos: solicitud, requerimientos y documentación final. Nos encargamos de todo para que tú no te encargues de nada.

Trabajamos en toda España y hemos dirigido obra en Bizkaia, Álava, Torrelavega, Madrid y Sevilla. Lo que no hacemos es pelear el precio con quien solo te pone el equipo: ahí saldrá más barato el que no firma nada.

Solucionamos tus dudas

No hay tarifa, y el precio de un separador de hidrocarburos se mueve por cuatro variables concretas. La primera, el caudal a tratar, que sale de la superficie que drena y de tu actividad. La segunda, la clase exigida: un clase I con coalescencia y arqueta de muestras no cuesta lo mismo que un clase II. La tercera, la obra civil enterrada: terreno, profundidad, nivel freático y si hay que abrir solera con la nave en uso. Y la cuarta, el trámite de vertido que te corresponda. Por eso no publicamos cifras: la misma actividad cambia de presupuesto según adónde vierta. Dinos dónde está la nave y vamos a verla.

El intervalo no es un número fijo. Lo marcan dos cosas: las instrucciones del fabricante del equipo y las condiciones que fije tu autorización de vertido. Lo que sí es fijo es quién lo hace: el vaciado y la retirada de lodos e hidrocarburos corresponden a un gestor de residuos autorizado, con su documento de traslado. A eso se suma el autocontrol: el Reglamento del Dominio Público Hidráulico obliga a que tu autorización fije cada cuánto compruebas tú mismo que el vertido cumple. Nosotros te dejamos ese plan por escrito al entregar la instalación. Si ya tienes el equipo y nadie te dio ese plan, llámanos.

Tratan residuos distintos y no son intercambiables. El separador de grasas retiene aceites y grasas de origen orgánico: cocinas, restaurantes, obradores e industria alimentaria. El separador de hidrocarburos retiene líquidos ligeros de origen mineral, aceites minerales y combustibles, y corresponde a talleres, lavaderos, aparcamientos y estaciones de servicio. Poner uno donde toca el otro no sirve: ni retiene lo que tiene que retener ni cumple lo que te van a exigir. El caso mixto es frecuente: un taller con cocina para el personal, o una nave con zona de comidas. Si solo tienes uno de los dos equipos, el agua de la otra fuente queda sin tratar. Cuéntanos qué se hace en tu nave y te decimos cuál falta.

Sirve, pero solo para una parte: las aguas fecales de aseos y vestuarios. Lo que no puede hacer una fosa séptica es tratar aguas de proceso: las de lavado, las que arrastran hidrocarburos y las que llevan detergentes o aceites piden su propio pretratamiento, normalmente un separador, y su propia autorización de vertido. ¿Cómo saber si en tu nave van mezcladas? Mira si hay una sola arqueta a la salida de todo, una única acometida al colector o olor a disolvente en la arqueta de los aseos. Mezclar las dos corrientes complica el expediente. Se ordena antes la red, fecales por un lado y proceso por otro, y después se dimensiona cada equipo.