Instalación de gas para naves y empresas: proyecto, obra y certificado llave en mano

Incluso si solo te han hablado de un boletín de gas.

Instalación de gas para naves y empresas: tubería amarilla en la fachada de una nave hasta la rampa de regulación

El boletín de gas no basta si tu instalación individual pasa de 70 kW o la amplías un 30 %

En una instalación individual con más de 70 kW de potencia útil, el RD 919/2006 exige proyecto, igual que una ampliación que supere en un 30 % la potencia de diseño proyectada.

Has pedido gas para una línea nueva. El instalador de siempre te ofrece el papel para mañana. Nadie te ha dicho cuánta potencia útil suma tu instalación, y esa cifra decide qué documento necesitas.

El «boletín» es el nombre de la calle. El oficial es certificado de instalación. Sirve, pero por encima del umbral se queda corto: falta el proyecto, y sin él el expediente de legalización ante Industria se te queda a medias.

Suma los kW antes de firmar nada. La caldera de proceso, el horno, la línea nueva: todo cuenta.

Dinos cuántos kW vas a conectar y te decimos qué papel te toca

Certificado de instalación de gas: quién lo firma y qué pasa si falta el proyecto

Con proyecto no hay un papel, hay tres. El técnico competente firma el certificado de dirección de obra, la empresa instaladora cumplimenta el certificado de instalación y la puesta en servicio se pide con declaración responsable.

El proyecto no sustituye al certificado de instalación: se le suma. Si ya tienes el tuyo, no lo has hecho mal. Te falta el resto, y nadie te explicó que eran papeles distintos con firmantes distintos.

Cada comunidad tiene su sede electrónica. En Euskadi, por ejemplo, esa declaración responsable se presenta ante la Delegación Territorial de Administración Industrial antes de poner el gas en servicio.

Así que pide dos datos antes de firmar un presupuesto: tu potencia útil y tu presión de operación. Con ellos sabes si hablas de un certificado o de un proyecto. La misma pregunta vale para la caldera que va a consumir ese gas.

Pásanos la potencia de tus equipos y te decimos si hay proyecto

Tu instalación receptora de gas se decide en la visita: potencia útil, presión y alimentación

La visita mide tres cosas: la potencia útil que vas a instalar, la presión de operación y si el gas llega de red o de depósito. De esas tres medidas sale la documentación que te exige el Reglamento.

La potencia y la presión deciden si hay proyecto o basta el certificado de instalación. La alimentación decide tu control periódico: inspección si vienes de red, revisión si tienes depósito o envases.

Miramos también el trazado. Si la acometida interior va enterrada, el distribuidor tiene que entregar antes su certificado de acometida interior, y eso mueve el calendario de toda la puesta en servicio.

Sales de la visita sabiendo qué papel te toca, quién lo firma y en qué orden se presenta. Sin segundas opiniones que se contradigan.

No firmamos el proyecto de una obra que ejecuta otro, ni emitimos papeles sin obra. Dimensionamos, proyectamos, dirigimos, hacemos la obra con nuestros gremios y legalizamos la instalación completa: si buscas solo la firma, o solo el boletín suelto de una vivienda, no somos nosotros.

Antes de firmar un presupuesto, hablemos de tus kW

Cómo se instala el gas natural de tu nave y se pone en servicio, en 4 pasos

  • Visita y medición. Medimos la potencia útil de los equipos, la presión de operación y si el gas llega de red de distribución o de depósito, y dimensionamos la instalación.
  • Proyecto y dirección de obra. Si tu potencia, tu presión o la ampliación lo exigen, redactamos el proyecto y dirigimos la ejecución hasta el final.
  • Obra y prueba de estanquidad. Hacemos la obra con nuestros gremios: se monta la instalación receptora y se comprueba que aguanta presión antes de que entre una sola molécula de gas.
  • Certificado y puesta en servicio. Legalizamos la instalación ante Industria: la declaración responsable se presenta por vía electrónica y queda registrada antes de que el gas entre en servicio.

Qué incluye la legalización de tu instalación de gas: proyecto, obra y certificado

Recibes el proyecto técnico firmado y, al terminar, el certificado de dirección de obra. Con esos dos papeles tu instalación deja de ser una tubería montada y pasa a ser una instalación justificable ante Industria.

La obra la hacemos con nuestros gremios y se cierra con la prueba de estanquidad que realiza la empresa instaladora que trabaja con nosotros, según UNE 60670-8 o UNE 60620. Nadie mete gas en una instalación que no la ha pasado.

Te queda el certificado de instalación en el modelo oficial del anexo 1, de acometida interior, común o individual según tu caso, y la declaración responsable ya presentada. Ahí termina el expediente.

Después la obligación pasa a ti: el titular responde del mantenimiento y de los controles periódicos. Cada cinco años, inspección si el gas llega de red y revisión si vienes de depósito o envases.

Qué entregamos Ante quién queda registrado Qué hace variar el plazo
Proyecto técnico Delegación de Industria, junto con la declaración responsable La potencia útil y la presión de operación, que deciden si hace falta
Certificado de dirección de obra Delegación de Industria El alcance de la obra que haya exigido el proyecto
Certificado de instalación Delegación de Industria y tu carpeta como titular Si la acometida interior va enterrada: el distribuidor entrega antes su certificado
Declaración de competencia de quien firma Delegación de Industria, dentro del expediente Nada: va firmada desde el primer día

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Una ingeniería que proyecta y dirige tu instalación de gas, no un tramitador de papeles

Pregunta quién firma tu proyecto y con qué número. En el nuestro aparece: ingeniero industrial colegiado 5046 del COIIB, y tenemos seguro de responsabilidad civil.

Quien redacta el proyecto dirige después la obra, y la obra la hacemos con nuestros gremios. No te pasamos de un técnico que calcula a un montador que interpreta: es la misma firma la que responde delante de Industria.

Quien te vende el certificado suelto no te enseña cuándo hace falta proyecto ni quién lo firma. Nosotros te lo decimos en la visita, aunque el resultado sea que no nos necesitas.

Salimos a toda España: hay obra dirigida en Torrelavega, Álava, Madrid y Sevilla. El expediente lo presentamos nosotros en la sede electrónica de tu comunidad. Mándanos el último certificado de tu instalación y te decimos qué le falta.

Solucionamos tus dudas

No, y te ahorramos la llamada: una caldera de vivienda no es nuestro servicio. Para eso te vale una empresa instaladora, te sale más barato y antes. Dos apuntes que te sirven igual. El «boletín de gas» no es el término oficial: se llama certificado de instalación. Por debajo de los umbrales de potencia y presión, el Reglamento no exige proyecto ni comunicación previa a la Administración. Con ese certificado tienes lo que la norma te pide. Lo nuestro empieza cuando hay nave, potencia industrial y un expediente que sostener.

No trabajamos así, y conviene decirlo pronto. Dimensionamos, proyectamos, dirigimos y hacemos la obra con nuestros gremios, como un paquete. La firma de la dirección de obra certifica que la instalación se ha hecho como dice el proyecto, y eso no se certifica sobre una obra que no se ha dirigido. No es culpa tuya que nadie te lo aclarara, porque el reparto de papeles en gas no se explica en ningún presupuesto. El certificado de instalación y la prueba de estanquidad las cumplimenta la empresa instaladora que hace la obra con nosotros. Nosotros ponemos el proyecto, la dirección, la obra y el expediente completo.

Cada cinco años, y lo paga el titular. La ITC-ICG 07 distingue dos casos. Si el gas llega desde una red de distribución, toca inspección periódica, que realizan empresas instaladoras de gas habilitadas o el propio distribuidor, con el coste repercutido al usuario. Si la instalación se alimenta de depósito o de envases, toca revisión periódica por empresa instaladora, a cargo del titular. El artículo 7 del Reglamento no deja dudas: el mantenimiento y los controles periódicos son responsabilidad tuya, y eliges libremente la empresa. Mándanos la fecha de tu última inspección y te decimos cuándo toca.

Depende de cuatro cosas, y ninguna se adivina por teléfono: la potencia útil que vas a instalar, la presión de operación, si el gas llega de red o de depósito y si la acometida interior va enterrada. Si va enterrada, el distribuidor tiene que entregar antes su certificado. El presupuesto sale después de la visita, con esos cuatro datos medidos. Un boletín suelto sale más barato que nosotros. El nuestro lleva dentro el proyecto firmado y la obra. Por eso el precio del certificado de gas suelto no es comparable con una instalación de gas natural proyectada, dirigida y legalizada.